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En mis novelas siempre llueve

Quizás no te has percatado si solo has leído uno de mis libros, pero si has leído varios te habrás dado cuenta de una curiosidad: en todos ellos hay algún momento en el que aparece la lluvia.

La razón es sencilla, siempre me ha inspirado muchísimo la lluvia, de hecho a veces me escapo a lugares donde sé que va a llover para continuar escribiendo mis novelas. Normalmente me voy a la zona norte de España, pero también he escrito en Islandia (en el Hotel Mengi de mi amigo Ignacio) y en Andorra. Aquí siempre voy a una cabaña en el Vall d’Incles, que es donde suelo acabar mis libros: Heima Riu Incles.

Otro de mis secretos es que soy incapaz de escribir sin música, no puedo escribir ni una sola palabra si no tengo música de fondo, por eso veréis que en todos mis libros hay un QR al inicio con la lista de canciones que escuché mientras escribía.

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Cuento: El cántaro roto

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Cuento: La verdad.

Cuento la verdad

Esta fábula o cuento comienza así…

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Cuento: Cruzar el río.

Cuento Cruzar el Río. Eloy Moreno

Esta fábula o cuento comienza así…

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Cuento: Las críticas

Cuento las críticas. Eloy Moreno Sigue leyendo Cuento: Las críticas
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Cuento: Las estrellas de mar

Cuento Las estrellas de mar

Este cuento comienza así…

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Cuento: Los zapateros

Cuento Los Zapateros Eloy Moreno

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¿Qué necesito?


Un maestro se desplazó, junto a un grupo de monjes, a una gran ciudad para participar en unas jornadas sobre la meditación y el desapego de lo material. Habló sobre lo fácil que es vivir con poco, sin lujos, sin las necesidades impuestas por el consumismo desmedido. Contó que él apenas tenía muebles o ropas y era muy feliz.

Tras acabar las jornadas, el maestro y sus alumnos se fueron al aeropuerto para regresar. Como tenían dos horas libres decidieron entrar en un centro comercial, pues nunca había estado en ninguno. Pasearon por los pasillos observando todos los productos que les rodeaban, y cuando ya había transcurrido más de una hora decidieron irse, pero no encontraban al maestro por ningún lado.

Finalmente lo descubrieron yendo por los pasillos, tocando la mayoría de objetos, examinándolos, interesándose por ellos… incluso llegó a preguntar a algún vendedor por el precio o utilidad de los mismos. Asombrados por aquel comportamiento, ninguno se atrevió a decir nada y, lentamente, se dirigieron a la salida para esperarlo allí.

Cuando ya apenas faltaban unos minutos para embarcar observaron que el maestro salía tranquilamente del centro comercial y se dirigía hacia ellos.
-Bien, hermanos, se ha hecho un poco tarde, creo que ya es hora de marchar hacia casa -les dijo.

Todos se quedaron en silencio. En realidad ninguno de los alumnos se atrevía a decir nada, pero no entendían que justamente él hubiera caído en la redes del consumismo.
Finalmente, uno de ellos, el más joven, se atrevió a hablar.

—Maestro, ¿puedo hacerle una pregunta?
—Claro, adelante.

—Como es que usted, que cultiva la austeridad, ha estado tanto tiempo observando todo lo que había allí dentro.
—Es que me he quedado maravillado de todas las cosas que existen y no necesito.

Cuentos para entender el mundo. Eloy Moreno
Libro Cuentos para entender el mundo. Firmado y dedicado. Eloy Moreno