El bolígrafo de gel verde

12,00 Iva incluido

Tras más de 200.000 ejemplares vendidos en todo el mundo y con traducciones al inglés, holandés, italiano, catalán y taiwanés, Ediciones B publica esta nueva edición en un precioso formato a tan solo 12 euros.
Si aún no has leído mi primera novela, ¡este es el momento de hacerlo!

Si quieres que te envíe el libro firmado y dedicado, recuerda indicarlo en el apartado de comentarios cuando vayas a finalizar la compra.

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Descripción

SUPERFICIES DE VIDA:
Casa: 89 m2
Ascensor: 3 m2
Garaje: 8 m2
Empresa: la sala, unos 80 m2
Restaurante: 50 m2
Cafetería: 30 m2
Casa de los padres de Rebe: 90 m2
Casa de mis padres: 95 m2
Total: 445 m2

¿Puede alguien vivir en 445 m2 durante el resto de su vida?
Por supuesto, y seguro que conoces a mucha gente así. Personas que se desplazan por una celda sin estar presas; que se levantan cada día sabiendo que todo va a ser igual que ayer, igual que mañana; personas que a pesar de estar vivas se sienten muertas.
Esta es la historia de un hombre que fue capaz de hacer realidad lo que por las noches imaginaba bajo las sábanas: empezar todo de nuevo. Lo hizo, pero pagó un precio demasiado alto.

Pero si de verdad quieres saber cuál es el argumento de esta novela, mira tu muñeca izquierda: ahí está todo.

Así empieza...

Una vida —cualquiera— se resume en una serie de acontecimientos especiales, de puntos y aparte. Puntos que, por más tiempo que transcurra, permanecen intactos en la memoria, remanentes hasta el mismo día en que nos alcanza la muerte.

Si deseamos que aparezcan, basta con pararse a pensar en todo lo que uno ha hecho durante su vida (o en lo que no ha hecho) y la sucesión de esas imágenes, difusas en la mente, son el unir los puntos de nuestra existencia.

No suelen ser hechos trascendentes, sino simples momentos tan insignificantes para cualquier otra persona como especiales para uno mismo: el primer «te quiero», la muerte de un familiar o la muerte de un familiar querido, la frontera que traza el primer «usted», el temblor de piernas incontrolable tras un accidente, las noches pasadas en un hospital prometiendo cosas a un dios que después olvidas, el primer beso en los labios o el primer beso en la boca —nunca es lo mismo—, la peor discusión con tu mejor amigo, ver tempranear al sol, la cicatriz más grande del cuerpo, el brotar de una vida, las noches en casa de los abuelos, descubrir que una pesadilla ha sido una pesadilla o la primera vez que com- prendes que siempre que alguien quiere comprar hay alguien que, al final, vende.

Citas del libro

“Una vida -cualquiera- se resume en una serie de acontecimientos especiales, de puntos y aparte. Puntos que, por más tiempo que transcurra, permanecen intactos en la memoria, remanentes hasta el mismo día en que nos alcanza la muerte”.

“Desde nuestra casa hasta el pueblo -y así es como yo media entonces las grandes distancias en los viajes- había exactamente tres toros”.

“Por las noches, tumbados sobre el césped húmedo, con un manojo recién arrancado entre los dedos, mirábamos al cielo esperando ver la fugacidad de una estrella que nos permitiera pedir un deseo. Creo que nunca pedí el adecuado”.

“A pesar de que no éramos hermanos de sangre, sí que nos considerábamos hermanos de vida”.

“¿Cuándo se sabe que una decisión es la adecuada? ¿Dónde está la diferencia entre hacer una locura o volverse loco?”.
“Presiento un viaje largo, no en tiempo sino en recuerdos, no en distancia sino en remordimientos”.

“Si hay algo que no cambia con los años son las miradas; envejecen, pero nunca cambian”.

“-Hola, amor -me recitó como era habitual, en un tono inexpresivo, mientras me daba un beso de esos de rigor, de los que apenas ya rozan los labios, de esos vacíos, de los que se dan sin pensar o de los que se dan pensando en cualquier otra cosa”.

“-Ahora sé que cuando aparecen las fechas señaladas desaparecen todas las demás; que cuando la excusa para cenar juntos es una fecha señalada, todo se ha perdido ya”.

“Estar solo porque se quiere estar solo, nunca es soledad. Soledad es estar solo sin quererlo”.

“Supe que nuestra vida se estaba deshaciendo porque a apenas un centímetro de distancia no fuimos capaces de besarnos”.

“Dinero para mantener a un niño al que apenas veíamos; dinero para contratar a una persona que nos limpiara la casa en la que apenas estábamos; dinero para vivir una vida que no hemos disfrutado”.

Opiniones

“Has conseguido emocionarme como hacía tiempo que no lo conseguía ningún libro. He sentido cada una de las emociones del protagonista; he llorado cuando él lo hacía, he sentido rabia y he sentido impotencia también.  Leer esta novela es como darse un paseo por los sentimientos y por las debilidades humanas” (Sara M.)

“Es un libro profundo. Me ha sabido amargo, real, a puro sentimiento… Yo tan solo añadiría que me has llegado a transmitir la sensación de vértigo cuando debajo de ti no queda nada” (Marco Ruiz)

“Hacía tiempo que no lloraba con una novela, hacía mucho tiempo que no disfrutaba de cada página como he disfrutado ahora. Te apalea la conciencia, te hace poner el pause y mirar a tu alrededor…” (Andrea)

“Creo que conocía a todos y cada uno de los personajes. Me vi a mi misma. Las horas perdidas. El mismo café de cafetera corporativa. El olor a fotocopiadora. El vacío de hacer siempre lo mismo. Podría decir que yo también trabajé ahí. Bolígrafo de gel verde, es el retrato minucioso, detallado, angustioso y magnifico de cómo perder el tiempo y en consecuencia perder la vida” (Susana Llopis)