Lo que encontré bajo el sofá

15,00 Iva incluido

¿Qué ocurre al mover un sofá? ¿Y al mover una vida?

Quizás en ambos casos encuentres algo parecido: objetos -o personas- que ya habías olvidado, un calcetín que se quedó sin pareja o una pareja que se quedó a la espera, esquirlas de otra vida… O uno de esos secretos que creías enterrado para siempre y que te obliga a pronunciar la frase que lo cambia todo: “Tenemos que hablar”…

Si quieres que te envíe el libro firmado y dedicado, recuerda indicarlo en el apartado de comentarios cuando vayas a finalizar la compra.

Categoría:

Descripción

¿Y si movemos una sociedad?
Entonces es cuando nos damos cuenta de que somos los primeros en hacer lo que tanto criticamos…

Y hasta aquí puedo leer. Porque esta es una novela de secretos, y no voy a desvelarlos yo ahora.
Quizás esperabas que contara algo más, pero hagamos una cosa: piensa en uno de esos momentos en los que alguien te dio una sorpresa que consiguió emocionarte. ¿Verdad que está bien que nos sorprendan de vez en cuando?

No tengas miedo a comenzar una novela sin resumen, sin saber qué puede ocurrir, desconociendo hasta qué punto te vas a encontrar en ella.

Así empieza...

Tacto e hilo se separan y, de pronto, un globo comienza a caer hacia el cielo. Es una caída lenta pero a la vez irremediable. Irremediable no porque sea imposible atraparlo, irremediable porque nosotros: los adultos, ni siquiera lo intentamos; sólo los niños lo hacen.

Ellos, a pesar de acurrucar sus dedos y no sentir ya la cuerda que sujetaba su ilusión, continúan manteniendo la esperanza. Corren, saltan, lloran, gritan… señalando ese punto que va desapareciendo entre un azul que lo ocupa todo.

Adulto y niño observan la misma escena pero con miradas distintas: ellos piensan que el viento lo traerá de vuelta, que algún pájaro lo atrapará con su pico o que, quizás, con suerte, otro niño sacará su mano por la ventanilla de un avión y lo volverá a coger. Nosotros no, nosotros sabemos que se ha ido, como lo hacen los recuerdos entre la vida, como lo hace la inocencia entre los años, como lo hacen las lágrimas entre las decisiones.

Y así, cayendo, el globo termina por convertirse en cielo, momento en que se descubre la frontera entre las edades: los niños piden otro como si todos los globos fueran iguales, en cambio, el adulto se pregunta qué podría haber hecho para evitar perderlo, pues sabe que ése era único.

¿Dónde caerá? ¿Qué dirección llevará? ¿Quién se encontrará con él… o con ella? ¿Podríamos haber hecho algo para evitarlo?… Y la pregunta para la que uno nunca está preparado: ¿realmente se escapó o lo dejamos marchar?

Citas del libro

“Me di cuenta de lo bonito que es el silencio cuando tienes con quien compartirlo”

“Nos miramos pero no hablamos, al menos no con palabras: mi corazón parpadeaba al ritmo del latido de sus ojos”

“No había nadie alrededor y hacía el frío justo para cubrirlo con un abrazo”

“Sabemos que se ha ido, como lo hacen los recuerdos entre la vida, como lo hace la inocencia entre los años, como lo hacen las lágrimas entre las decisiones…”

“Ha habido momentos en los que he estado a punto de confesarlo todo, de comenzar con esa frase que nunca trae nada bueno: tenemos que hablar.”

“No hay secretos más difíciles de guardar que los propios porque estos sabe cómo ir atravesando las grietas de nuestra conciencia”

Opiniones

“Gracias, Eloy, hacía tiempo que no encontraba alma en las palabras” (Rocío)

“Una historia preciosa donde la gran protagonista es la ciudad de Toledo.” (Laza)

“Un libro cargado de emociones, anhelos, miedos, deseos…. Por momentos apasionado, por momentos conmovedor, siempre emotivo por algún motivo. No te deja indiferente.” (Piero C.)

“Me ha encantado “Lo que encontré bajo el sofá”, una de mis mejores lecturas del año. Me ha gustado la historia que plantea pero, sobre todo, todas las sugerencias que va lanzando al lector. Por eso digo que es una novela revolucionaria, porque habla de levantarnos y cambiar todo aquello que no nos gusta, sea en el plano social o en el personal.” (Lidia Marín)

“No conocía Toledo pero después de leer el libro es como si ya hubiera estado allí. He reído, he llorado, he sufrido y me he identificado tanto con los personajes que parece como si yo misma fuera un personaje del libro”. (Berta Castor)